lunes, 30 de enero de 2012

Una lágrima rota y viva

Una lágrima roja en tres pedazos, ensamblé sus partes, y me preguntaba si aquella nueva unión sería tan fuerte como la primera, aún era una y única. La acaricié, al deslizar mis dedos sobre ella me dejaba impregnar por su energía, su tacto era tan placentero que una y otra vez dejaba sentir la curvatura de sus formas. El material era frío, pero yo sólo percibía calor . Una lágrima inerte, fría...cómo era posible que me hiciera sentir menos sola, que por un momento, pudiera rescatar mis recuerdos y enlazarlos con mis sueños. Allí estaba ella, herida, pero presente. Las partes fragmentadas eran huellas de sí mismas. Las huellas son creadas para ser encontradas. Me preguntaba quien encontraría las huellas en aquella lágrima roja ensamblada...

viernes, 13 de enero de 2012

Si no nos detenemos en mirar las estrellas, al cielo, aún sabiendo la belleza y la inmensidad que se cierne sobre nosotros, tan solo unos segundos.....cómo pretendemos admirar nada de lo que nos rodea?Mi nueva propuesta será esta, levantar mis ojos una vez al día, y mirar hacia lo más alto, algo siempre brilla.....

domingo, 1 de enero de 2012

Movimientos

Recuerdos, en qué momento los recuerdos se convierten en recuerdos, en qué momento…..un momento del presente se convierte en recuerdo. Constantemente cruzamos una línea invisible que nos separa el pasado del presente Cuándo somos conscientes de esta realidad. Quizás cerrando los ojos, un simple suspiro, echar la vista hacia atrás….Es fácil verlo en movimiento. El vuelo de un pájaro, el pasar un tren. Recuerdo la última en la estación de Barcelona, mientras esperaba mi cercanías, vi pasar un tren sense parada. Un segundo, lo oía, vibraba el banco en el que permanecía sentada, y se deslizó ante mi con una fuerza aterradora. Se movió mi pelo, todos miramos el tren, no hubo nadie que no levantara la cabeza y observara aquellos segundos, le seguimos mirando la espalda, se alejaba….entonces aquel tren ya había pasado, ya era un recuerdo en nuestra mente. Nadie lo pensó porque era evidente, pero cuando todos nos montásemos en nuestro tren esperado, no tendríamos aquella sensación, no veríamos el final, sino el principio, no veríamos la partida, sino la llegada. Entonces la evidencia se hacía indescriptible y difícil, la línea no estaba tan nítida.