lunes, 30 de enero de 2012

Una lágrima rota y viva

Una lágrima roja en tres pedazos, ensamblé sus partes, y me preguntaba si aquella nueva unión sería tan fuerte como la primera, aún era una y única. La acaricié, al deslizar mis dedos sobre ella me dejaba impregnar por su energía, su tacto era tan placentero que una y otra vez dejaba sentir la curvatura de sus formas. El material era frío, pero yo sólo percibía calor . Una lágrima inerte, fría...cómo era posible que me hiciera sentir menos sola, que por un momento, pudiera rescatar mis recuerdos y enlazarlos con mis sueños. Allí estaba ella, herida, pero presente. Las partes fragmentadas eran huellas de sí mismas. Las huellas son creadas para ser encontradas. Me preguntaba quien encontraría las huellas en aquella lágrima roja ensamblada...

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