Lo peor, es que conozco esa mentalidad cínica, egoísta, dominante e ignorante de aquel
hombre. “Seguro que te gusta el dolor, lo que no aceptas,es morboso para mí; estás
tan abajo, mujer, que me creo con el derecho a indicarte, sugerirte y obligarte a creer
que la exigencia y la coacción es el placer que necesito y tú mereces; mi fuerza viril y
sexual son la licencia de mi imposición sobre ti”. Desde su tradicionalismo, su ignorancia,
su instinto animal, sus carencias emocionales, y/o su lacra machista, es capaz de esto y
cada vez de un paso más hacia el exterminio de tu moralidad; porque se cree en plena
potestad de hacerte creer que complacerle significa placer para ti, en referencia al rol que
la mayoría de las mujeres han debido cumplir durante siglos. El engaño será, además,
otra manifestación de superioridad.
Lo más grave, es que la mujer llegue a creérselo. La depreciación como vehículo del dolor.
El desorden mental que es la guía de alguien, puede llegar a ser su espejo, creer que
naturalmente forma parte del desarrollo vital, que ese es el camino de la mujer deseada,
transigir.
Y ella espera que el silencio la ayude mientras la conciencia verdadera de mujer no
tenga la oportunidad de presentarse . Y la niña, la adolescente crece en medio de
la piedra tradicionalista que pisa a muchas familias; en el miedo a la aceptación social
de un mundo patriarcal amordazado por falta de entendimiento, con los valores invertidos,
en medio de los desequilibrios sociales, políticos y religiosos que apuntan desde muy
pronto a las niñas con diversas flechas.
El hombre ha tenido suficientes años para moldear la manipulación, cada uno, con sus armas.
Muy pocos hombres libres aceptan a la mujer libre, porque cuando ella reafirme su libertad,
la llamaran puta, extraña, loca o inepta.
El juego equivocado del enamoramiento y de la seducción, y el sexo malentendido está
causando estragos en la personalidad de las mujeres, y en las adolescentes sobre todo,
porque la
realidad humana ha de pretenderse y lograr ser explicada en nuestra sociedad.
Los fundamentos en los que creen la mayoría de adolescentes son casi inexistentes
y carentes de valores.
Después, toda la vida esquivando, y toda la vida ahuyentando o/y huyendo , toda la vida en
defensa, queriendo creerse ser lo que eres sin saber cómo hacerlo. En muchos casos, tu
identidad comienza a ser lícita en los reflejos de otros grupos, una vez integrados, la
preocupación se disipa; en otros, la exasperante búsqueda desde la individualidad .
Decisiones apresuradas, y conciencias que se defienden en la espalda del hombre porque
creen que tras ellas obtienen seguridad. Y en estas premisas se asienta un hombre para
violar y un juez para sentenciar que no es violación.
Lo mejor, que se puede lograr, que debemos ser honestas con nuestra integridad, que
somos poderosas que además de poder concebir vida, nuestra mente es nuestra herramienta.
Hay que creerlo y transmitirlo desde muy temprano, así quizás ellos consigan entender
que solo en libertad se puede respirar.
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