lunes, 23 de julio de 2018

Eslabones de hierro sobre la arena,todo estaría consolidado
Pero los recuerdos embrutecidos son arrastrados por el mar
planea la gaviota carroñera , sin hambre
porque el dolor no se come y el aire está infectado

Sí, contemplo y recuerdo que
 Ahora quiero estar a salvo de mí misma.
Es posible que contigo pueda sentir ese cauce  
hasta la insinuación de la cordura.
Pero Yo retrocedo , para buscar aquella niña 
porque mañana firmemente 
Necesitaré estar a salvo en mí misma, 


En el límite, el sol se hunde demasiado rápido cada día
Mientras la arena diluye el tiempo entre mis dedos,
Quizás ,en el agua mi sed, se calme
Y consiga adulterar mi sentir hacia la armonía


 Ahora quiero estar a salvo de mí misma.
Es posible que contigo pueda sentir ese cauce  
túmulo de la locura
Pero Yo, debo encontrar y completar la obra
Porque siempre,
Necesitaré estar a salvo en mí misma

domingo, 22 de julio de 2018

releyendo el pasado

...El  León despertó temprano, sin vacilar, se dirigió descalzo como debe, al baño. Sus recorridos eran idénticos, la geometrización le había dominado de tal manera que dirigía sus movimientos en función de su necesidad. La Gata no llegaba a entender aquello, había progresado mucho en su conocimiento, ambos. Ella huía y se quejaba de la repetición, sin embargo la buscaba constantemente.  
Si comenzaba a vislumbrar un ápice de rutina, inventaría para romperla aun siendo la ruptura irreparable. Temía tan poco el riesgo que podía poner en juego sus sentimientos más profundos, si perdía, sería superable porque ya conocía el dolor. Un antiguo conocido pero este sí que también la excitaba. La Gata, asomada al despeñadero una y otra vez arrojaba sus valores fundamentales cuando la quietud la detenía. El león demasiadas veces le había sujetado el cuello con sus dientes para alejarla del precipicio, mientras ella se sometía a la inquisición de sus miedos. El abismo tomaba la imagen del león, y si ella caía sería a través de él.
La Gaviota no percibió hasta mucho tiempo después esta lucha. . .

domingo, 15 de julio de 2018

El afán de detenerme para continuar

Me detengo por encima de la rapidez globalizada y me observo envuelta en un bosque de bambúes y lianas que definen las formas sugerentes y la atmósfera soñada. Soy tan inmensamente libre que la naturaleza parece recogerme y mecerme con el vaivén de la brisa. 
Lo celebramos, la decisión de vivir. 
Hoy, el único ser humano soy yo, pero me hago presente con tanto ahínco, que podría ser cientos al mismo tiempo. Mis ojos, faltos de melanina recogen toda la luz de la que son capaces, inundando de azul verdoso todo mi rostro, anulando los matices oscuros.
Estoy tan inmensamente en paz, que puedo inhalar el aire húmedo y sentir caliente el extremo de mi nariz por el calor de la tierra que vibra a mi alrededor. Mis pies están pisando fuerza y de ella me nutro.
La perfecta obra, la escrita y cantada, la que nace desde el dolor como cualquier nacimiento, la vida tan elemental y plena al mismo tiempo, única. Solo ella y sus casualidades, no existe ser, ni circunstancia ni ente que pueda saciarme, sólo ella revela mi voluntad.
Y aplaudo ,porque no caben melancolías capitalistas cuando el ser vive en la esencia.