domingo, 15 de julio de 2018

El afán de detenerme para continuar

Me detengo por encima de la rapidez globalizada y me observo envuelta en un bosque de bambúes y lianas que definen las formas sugerentes y la atmósfera soñada. Soy tan inmensamente libre que la naturaleza parece recogerme y mecerme con el vaivén de la brisa. 
Lo celebramos, la decisión de vivir. 
Hoy, el único ser humano soy yo, pero me hago presente con tanto ahínco, que podría ser cientos al mismo tiempo. Mis ojos, faltos de melanina recogen toda la luz de la que son capaces, inundando de azul verdoso todo mi rostro, anulando los matices oscuros.
Estoy tan inmensamente en paz, que puedo inhalar el aire húmedo y sentir caliente el extremo de mi nariz por el calor de la tierra que vibra a mi alrededor. Mis pies están pisando fuerza y de ella me nutro.
La perfecta obra, la escrita y cantada, la que nace desde el dolor como cualquier nacimiento, la vida tan elemental y plena al mismo tiempo, única. Solo ella y sus casualidades, no existe ser, ni circunstancia ni ente que pueda saciarme, sólo ella revela mi voluntad.
Y aplaudo ,porque no caben melancolías capitalistas cuando el ser vive en la esencia.

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