Considero que la pareja como tal, es materialmente imposible. La relación de pareja que asimilamos tan complicada, tiene una estructura muy sencilla basada en su imposibilidad.
El ser humano, por naturaleza, es libre. Necesita al igual que el resto de los animales, desarrollarse en libertad para sentirse pleno; no obstante, los parámetros sociales han obligado al hombre atar lazos insostenibles. El ser humano convierte su vida en un nado a contracorriente, en busca de unos objetivos en los que verdaderamente no cree.
El amor no es eterno, es un estado temporal de bienestar y positivismo que decae según su evolución. Una vez que ha crecido, comienza su decadencia más absoluta, nunca se mantiene ni tampoco avanza. Alcanzada la cima, solo le queda el retroceso. El hombre libre por Naturaleza, siente miedo de su propia libertad, y busca en el amor el escudo que le cubre. De esta forma, es más sencilla la vida. Sabemos cual es el camino a seguir, unir puntos y el objetivo estará conseguido.
La excesiva libertad nos aturde, ¿por qué en algún momento de nuestra vida renunciamos a ella? ¿acaso la libertad la hemos convertido en sinónimo de soledad? ¿es por ello que le tememos?
Inmersos en el miedo aparece la efímera ilusión del amor que alargamos hasta eternizarla.
En conclusión, podría ser que somos naturalmente libres, pero negamos la libertad por miedo a estar solos y buscamos la excusa del amor eterno. Pero es triste contemplar como toda una vida, una sociedad o un mundo puede ser mentira. La gran mentira creada por el ser humano, que no debemos olvidar, es al mismo tiempo, un ser social.
Quizás si viviéramos individualmente, seríamos capaces de sobrevivir y ser felices. Pero la complicada red social es la gran telaraña en la que estamos atrapados y no somos capaces de escapar.
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