domingo, 25 de enero de 2015

VIII

                      
El espectáculo del titiritero: El acróbata de los recuerdos aún bailaba en la fiesta de máscaras donde todos somos obligados a participar. Veladas de ingenuidad se celebraban periódicamente.Convites sociales. La intensidad de las noches condicionaron la longitud de los días; para, años después, simplificarse en un vaivén interior. Ya hubo bailado, esgrimido y despertado en la resaca y la ilusión de un nuevo amanecer, le susurró con un brindis: la celebración más verdadera es el valor de poder explicarte mientras te observo, a mi lado.

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