Sinuosas serpientes se movían en mi interior en pos de alcanzar una fachada inexistente. Enredarse entre las plantas y dormitar. Aquélla o ésta, o todas o ninguna era yo. Pero ni era mi forma de vivir, ni de sentir ni de ver la vida. El ritmo más alejado a la propia concepción del ritmo, es lo que sentía. Ahora busco el lugar más oscuro para esconderme, para no ver y para no verme. A mi, ser de libertades, grande en tus hazañas, a mi!
No obstante, allí me veía, embargada por mis sentimientos. Recogiendo el botín que te da la lucha sin igual del amor.
Atendida por convicciones y miedos. Reaccionaria silenciosa. Serpientes.
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