Malabarista de sueños
encumbro la fiel espada,
pulcra defensora de
ideas,
que esgrime, cuanto
lloro
en la derrota ya manchada
de sangre invisible, aquella
no debió ser
derrotada.
Sin olvidarse de mi voz
¿cómo suena? apaciguada,
¿cómo se distinguen ojos
que osan de no ver nada?
Mas que insensibles gritos
y mentiras que aplaudidas
vomitan aún más engaños;
Incesantes e inútiles luchas
que a las voces no callan;
Cuando no cabe la sutileza
se hubo perdido la batalla
Mundo de anónimas alicias
en el marco de la inexistencia
vive el reflejo de la espada
Sí, la derrotada, aún
se pueda
cubrir de flores y lunares
porque importa la cruzada
en la pretensión del
disimulo
la falsedad y la
ignorancia.
Mundos de lobos esteparios
ballet de líquenes disecados
prefiero resguardar mi acero
si al final,el motivo es en vano.
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