Me río de los pudores que se te escapan,
Tu lengua martillea mi cuerpo,
la claridad se filtra entre nuestro pelo
para avisar que ya es de día
Me río de la ignorancia sideral
Tus ojos cuentan más historias que tu boca,
los instintos se desabrochan
dentro de las paredes de tu espiral.
Se encadenan las palabras temerosas
yugo de otras derrotas.
El tedio aumenta en la distancia
No me lamas el alma,
No escribiré versos tiernos,
al final,
Nos reiremos del juego
que se ríe de nosotros,
acaso otra oportunidad.
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