Pisar la historia como ahora lo estamos haciendo,
se la oye impasible como el crujir de una madera bajo nuestros pies,
A cada paso no deja de sentirse la transformación.
No huele a vida en la calle, olor atávico.
El mundo nos ha gritado silencio,detente.
Demasiado rápido, demasiado pronto.
Demasiados ausentes,
ahora sí se detienen a observar la gota que cae,
el barniz que reluce del cuadro,
las arrugas de la sábana mal doblada?
ahora te das cuenta del quejido de un dolor que no calla ?
Muchos desde un silencio del que se han alejado
otros desde el mutismo al que se ven obligados.
Pero ella nos determina, y nos sentencia,
es ella la máquina de escribir que pulsa una vida,
combinando letras, las crea.
Los que la agarran mientras escribe resultamos ser sus lectores,
atentos a sus cambios,realmente inmóviles.
Es ella la que nos relata,
hasta el genio que parece más libre
también le cuesta entender que no somos:
imprescindibles
Pero en la historia a todos nos acompaña la misma Soledad.
Así es, simple. Resignados ante nuestra creación predecible
E.R.
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