ElisabethRuiz
Pensamientos
domingo, 14 de diciembre de 2025
martes, 17 de marzo de 2020
Pisar la historia como ahora lo estamos haciendo,
se la oye impasible como el crujir de una madera bajo nuestros pies,
A cada paso no deja de sentirse la transformación.
No huele a vida en la calle, olor atávico.
El mundo nos ha gritado silencio,detente.
Demasiado rápido, demasiado pronto.
Demasiados ausentes,
ahora sí se detienen a observar la gota que cae,
el barniz que reluce del cuadro,
las arrugas de la sábana mal doblada?
ahora te das cuenta del quejido de un dolor que no calla ?
Muchos desde un silencio del que se han alejado
otros desde el mutismo al que se ven obligados.
Pero ella nos determina, y nos sentencia,
es ella la máquina de escribir que pulsa una vida,
combinando letras, las crea.
Los que la agarran mientras escribe resultamos ser sus lectores,
atentos a sus cambios,realmente inmóviles.
Es ella la que nos relata,
hasta el genio que parece más libre
también le cuesta entender que no somos:
imprescindibles
Pero en la historia a todos nos acompaña la misma Soledad.
Así es, simple. Resignados ante nuestra creación predecible
E.R.
se la oye impasible como el crujir de una madera bajo nuestros pies,
A cada paso no deja de sentirse la transformación.
No huele a vida en la calle, olor atávico.
El mundo nos ha gritado silencio,detente.
Demasiado rápido, demasiado pronto.
Demasiados ausentes,
ahora sí se detienen a observar la gota que cae,
el barniz que reluce del cuadro,
las arrugas de la sábana mal doblada?
ahora te das cuenta del quejido de un dolor que no calla ?
Muchos desde un silencio del que se han alejado
otros desde el mutismo al que se ven obligados.
Pero ella nos determina, y nos sentencia,
es ella la máquina de escribir que pulsa una vida,
combinando letras, las crea.
Los que la agarran mientras escribe resultamos ser sus lectores,
atentos a sus cambios,realmente inmóviles.
Es ella la que nos relata,
hasta el genio que parece más libre
también le cuesta entender que no somos:
imprescindibles
Pero en la historia a todos nos acompaña la misma Soledad.
Así es, simple. Resignados ante nuestra creación predecible
E.R.
jueves, 27 de diciembre de 2018
Las alas replegadas por el miedo a ver,
A no plantearse el ver, a la negación del ver.
Siento y pienso, me detengo en el paso y asumo mi silencio
falto de carga, de aliento, el amor cura parte del dolor
pero arrastrado el quejido de la soledad, nítida observo como
las luces del atardecer se atenúan para crecer en la habitación,
Las gafas que siempre busco no me dan más luz
pero me acercan a las páginas de los sueños
Que rápidos terminan porque con gracia, los encuentro.
Aplaudo a la vida por mi existencia mientras me lame el alma la pena
De las que como yo les han impedido sentir los días que quedan,
Naturalmente fuesen, virando a lo mejor pensado,
Y al sueño soñado.
A no plantearse el ver, a la negación del ver.
Siento y pienso, me detengo en el paso y asumo mi silencio
falto de carga, de aliento, el amor cura parte del dolor
pero arrastrado el quejido de la soledad, nítida observo como
las luces del atardecer se atenúan para crecer en la habitación,
Las gafas que siempre busco no me dan más luz
pero me acercan a las páginas de los sueños
Que rápidos terminan porque con gracia, los encuentro.
Aplaudo a la vida por mi existencia mientras me lame el alma la pena
De las que como yo les han impedido sentir los días que quedan,
Naturalmente fuesen, virando a lo mejor pensado,
Y al sueño soñado.
Blancas, vivas, calladas fachadas me recogen pero no me salvaguardan,
los portales parecen lejanos como los suelos que he pisado,
Tanta blancura que no me alivia, solo el verde me calma.
Mis palabras hoy quieren cantarle a la luz una alabanza
A las rojas eléctricas de los molinos, a las navideñas de los árboles falsas,
a las carboneras chimeneas y a las maderas que prenden
a las nuevas tecnológicas que nos aguardan,
la que da la bienvenida al sol,
la que desprenden tus ojos
todas, las que apagadas, seguirán encendidas en nosotros.
los portales parecen lejanos como los suelos que he pisado,
Tanta blancura que no me alivia, solo el verde me calma.
Mis palabras hoy quieren cantarle a la luz una alabanza
A las rojas eléctricas de los molinos, a las navideñas de los árboles falsas,
a las carboneras chimeneas y a las maderas que prenden
a las nuevas tecnológicas que nos aguardan,
la que da la bienvenida al sol,
la que desprenden tus ojos
todas, las que apagadas, seguirán encendidas en nosotros.
Salgo a la noche, y despliego las alas
Tantas como ellas, que no seremos matadas ni olvidadas,
Infinitas como estrellas alumbrando también,
No es un lugar de donde procedes, es de una mujer.
Las heroínas de cada casa,
Las huellas más profundas de la historia, calladas.
Tantas como ellas, que no seremos matadas ni olvidadas,
Infinitas como estrellas alumbrando también,
No es un lugar de donde procedes, es de una mujer.
Las heroínas de cada casa,
Las huellas más profundas de la historia, calladas.
Que no me opriman mi canto las fuerzas invisibles,
Vengan de donde vengan ,
de las sociedades ancestrales, de tradiciones no entendidas,
de la falta de revolución, o de la locura individual
o la peor de las elecciones colectivas,
La oscuridad no me da miedo porque sólo es falta de luz,
La ausencia de luz que ha despertar en nuestra conciencia.
Vengan de donde vengan ,
de las sociedades ancestrales, de tradiciones no entendidas,
de la falta de revolución, o de la locura individual
o la peor de las elecciones colectivas,
La oscuridad no me da miedo porque sólo es falta de luz,
La ausencia de luz que ha despertar en nuestra conciencia.
Y sigo elevando mi canto,
Amores desacompasados, indignaciones ignoradas,
Falta de voluntad, de estima, de esperanza,
Sobrados de crítica y opiniones, las gentes enredadas,
eligen las sogas que los amarran.
La filosofía parece haber muerto aunque hay quienes la resucitan
Como el sentido misma de la palabra, el mayor peso
El de unir muchas, para transformarlas
Para desenmarañar este hilo del que hemos perdido la punta
pero que es tan visible como la maraña.
Los que se levantaron, que vuelvan a levantarse
Porque Los nuestros mueren en las calles
Mientras nuestras ideas mueren sin ser pronunciadas.
Amores desacompasados, indignaciones ignoradas,
Falta de voluntad, de estima, de esperanza,
Sobrados de crítica y opiniones, las gentes enredadas,
eligen las sogas que los amarran.
La filosofía parece haber muerto aunque hay quienes la resucitan
Como el sentido misma de la palabra, el mayor peso
El de unir muchas, para transformarlas
Para desenmarañar este hilo del que hemos perdido la punta
pero que es tan visible como la maraña.
Los que se levantaron, que vuelvan a levantarse
Porque Los nuestros mueren en las calles
Mientras nuestras ideas mueren sin ser pronunciadas.
A los que alumbran, a las que las cantan,
A las almas libres que elevan la vista para mirar más allá de su causa,
A aquellas, les pienso y hoy, les doy las gracias.
A las almas libres que elevan la vista para mirar más allá de su causa,
A aquellas, les pienso y hoy, les doy las gracias.
miércoles, 22 de agosto de 2018
Me río de los pudores que se te escapan,
Tu lengua martillea mi cuerpo,
la claridad se filtra entre nuestro pelo
para avisar que ya es de día
Me río de la ignorancia sideral
Tus ojos cuentan más historias que tu boca,
los instintos se desabrochan
dentro de las paredes de tu espiral.
Se encadenan las palabras temerosas
yugo de otras derrotas.
El tedio aumenta en la distancia
No me lamas el alma,
No escribiré versos tiernos,
al final,
Nos reiremos del juego
que se ríe de nosotros,
acaso otra oportunidad.
miércoles, 1 de agosto de 2018
Voy a esperar que el barro se asiente,
y deje de soplar el levante
para levantarme de la silla
caminar hasta encontrarme con tus ojos Síntesis de la percepción
y determinarte,
sin imprimir mis huellas, sin derramar el alma.
Mientras ella pronto se vacía,
me redimo en la avidez y las letras
que colman las tardes, pero regresa en las mañanas, Complejidad
otra sed y el entusiasmo de nuevas letras
Mientras espero, voy a soñar con girasoles
que rebrotan como luceros chillones,
se giran para mirar como bailo el mismo baile.
Aguardo a la luna creciente,
a la marea sosegada
para ahondar ,ya lejos, en mi ser Depuración
la espera de encontrarme.
Un luego constante, juntas,
yo plena
y la luna llena.
lunes, 23 de julio de 2018
Eslabones de hierro sobre la arena,todo estaría consolidado
Pero los recuerdos embrutecidos son arrastrados por el mar
planea la gaviota carroñera , sin hambre
porque el dolor no se come y el aire está infectado
Sí, contemplo y recuerdo que
Ahora quiero estar a salvo de mí misma.
Es posible que contigo pueda sentir ese cauce
hasta la insinuación de la cordura.
Pero Yo retrocedo , para buscar aquella niña
porque mañana firmemente
Necesitaré estar a salvo en mí misma,
En el límite, el sol se hunde demasiado rápido cada día
Mientras la arena diluye el tiempo entre mis dedos,
Quizás ,en el agua mi sed, se calme
Y consiga adulterar mi sentir hacia la armonía
Ahora quiero estar a salvo de mí misma.
Es posible que contigo pueda sentir ese cauce
túmulo de la locura
Pero Yo, debo encontrar y completar la obra
Porque siempre,
Necesitaré estar a salvo en mí misma
domingo, 22 de julio de 2018
releyendo el pasado
...El León despertó temprano, sin vacilar, se dirigió descalzo como debe, al baño. Sus recorridos eran idénticos, la geometrización le había dominado de tal manera que dirigía sus movimientos en función de su necesidad. La Gata no llegaba a entender aquello, había progresado mucho en su conocimiento, ambos. Ella huía y se quejaba de la repetición, sin embargo la buscaba constantemente.
Si comenzaba a vislumbrar un ápice de rutina, inventaría para romperla aun siendo la ruptura irreparable. Temía tan poco el riesgo que podía poner en juego sus sentimientos más profundos, si perdía, sería superable porque ya conocía el dolor. Un antiguo conocido pero este sí que también la excitaba. La Gata, asomada al despeñadero una y otra vez arrojaba sus valores fundamentales cuando la quietud la detenía. El león demasiadas veces le había sujetado el cuello con sus dientes para alejarla del precipicio, mientras ella se sometía a la inquisición de sus miedos. El abismo tomaba la imagen del león, y si ella caía sería a través de él.
La Gaviota no percibió hasta mucho tiempo después esta lucha. . .
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